martes, 7 de marzo de 2017

Día 4 (27/02/17) - Kanchanaburi

Lunes por la mañana, me despido de Josep, Judith y Franco que van hoy para Ayutthaya, y de Pakging, me monto en la minivan que me va llevar a Kanchanaburi, el precio son 100 bahts, y el trayecto dura unas 2h.

Llego a la estación de autobuses de Kanchanaburi, y en un punto de información me dan un mapa y me indican como llegar a la zona donde se encuentran los alojamientos, principalmente guesthouses, de camino preguntó a un hombre para que me indique, él va para allí también, comenzamos a hablar de camino. Dave es de Atlanta, está retirado, y lleva unos 7 años viniendo por el sudeste asiático durante 3-4 meses cada año, durante 1 mes acompañado por su mujer, y el resto sólo, me explica lugares que visitar, le explico mis planes, y me indica los mejores lugares según su opinión para alojarse en Kanchanaburi, termino en el mismo guesthouse que él, Nobel night guesthouse, habitación individual, sencilla pero suficiente, 250 bahts la noche, tiene piscina, jardín y unas vistas al río impresionantes, hago el check-in, dejo mis cosas, y salgo. Justo al lado alquilo una bicicleta por 50 bahts 24h. Me monto en la bici y me voy a ver el puente sobre el río Kwai, las vistas desde el puente son muy bonitas, se ve el río, un templo, y tengo la suerte que en ese momento pasa el tren, cuando termina de pasar, cruzo el puente, un monje se dirige a mi y me pregunta de donde soy, entiendo que me explica que cogiendo un camino con la bici, a 3km hay unas vistas muy bonitas, con unos campos y las montañas detrás, no estoy seguro porque no habla demasiado inglés, pero me aventuro a ver el camino, bajo el puente y tomo la carretera que me ha dicho, voy pedaleando y me encuentro pequeñas casas con animales, gallinas, gallos, vacas, cabras, al cabo de un rato me encuentro con un mercado, me bajo de la bici, y me adentro en el, soy el único turista, el único occidental en todo el mercado, tengo la sensación de sentirme observado, sobretodo los niños y niñas me miran sorprendidos, no presto demasiada atención al mercado porque estoy absorto viendo como la gente me mira, termina el mercado y salgo para continuar la ruta. Al poco de salir del mercado veo un mercado templo, tiene un pequeño cementerio algo viejo y descuidado, pero muy bonito y con un encanto difícil de explicar, detrás de este hay extensiones de campos verdes, es un paisaje súper bonito, hago unas fotos y sigo con la ruta, me encuentro unos campos con las montañas detrás, no sé si es lo que me decía el monje, pero es un paisaje espectacular, me quedo rato observándolo, y decido volver al hostel, no queda demasiado tiempo de luz, y prefiero no pedalear por la noche sin conocer la ruta de vuelta. Mientras estoy volviendo pienso en todas las sensaciones vividas, tengo ganas de gritar, de cantar, y tengo la piel de gallina, estoy como en una nube, esta sensación se repite varias veces durante mi vuelta, también me pierdo un poco, pregunto, pero llego a mi alojamiento sin demasiadas complicaciones. Dejo la bici me pongo el bañador y para la piscina, la tengo para mi sólo y también las vistas al río.

Lo que queda de día, ducha, paseo en bici hasta el centro de la ciudad, no demasiado agradable, he tenido un par de sustos con unos perros (por las noches se vuelven bastante territoriales), vuelta para la guesthouse, cena, papaya salad que no ha sido mucho de mi gusto, y además tenía eso que me encontré en la sopa del último día en Bangkok.











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